¿Dónde estoy? » Economía » La banca islámica y por qué es...
El anuncio del presidente de Doha Bank, R Seetharaman, de que la banca islámica es la mejor plataforma para impulsar la financiación "verde" debido a sus valores de desarrollo ambiental sostenible ha hecho que vuelva a pensar nuevamente en la banca islámica. ¿Es realmente positiva para el medio ambiente? Y si es así, ¿por qué? ¿Y, en primer lugar, qué es la banca Islámica?
La banca Islámica es el sistema financiero basado en los principios de las leyes islámicas: dos de los principios básicos es que se comparten pérdidas y ganancias y que está prohibido recibir o pagar intereses. Así, por ejemplo, si recibes un crédito, no pagas intereses a la entidad prestamista, sino sólo la cantidad prestada más una pequeña cantidad de dinero extra acordada al principio.
Todas las inversiones deben reflejar los principios islámicos y no se puede invertir en sociedades cuyos beneficios provengan de la venta de alcohol, la carne de cerdo, la especulación o los juegos de azar. Por consiguiente, también podríamos afirmar que invertir en proyectos nocivos para el medio ambiente sería incorrecto, ya que si Dios ha designado a los seres humanos como protectores de la naturaleza, invertir en, por ejemplo, las compañías petroleras entra en conflicto con esto.
Tomar en consideración a la naturaleza y a la sociedad
Otra razón por la que podemos considerar la banca islámica como alternativa 'verde' es que los sistemas económicos actuales (neoliberalismo o capitalismo) ponen la necesidad humana de consumo por encima de todo lo demás. La naturaleza se considera un bien gratuito y los costes de extracción o utilización no se incluyen en el coste de producción, fomentando con ello su explotación.
En contraste, los principios islámicos que guían la economía incluyen la noción de que los seres humanos son protectores de la naturaleza y que deben garantizar su conservación. Además, se desaconseja sistemáticamente el exceso en favor de la moderación y el bienestar de toda la sociedad. Este precepto es básico en el islam y es el epicentro de todas las cuestiones sociales, también la económica.
Por ejemplo, en la reunión de la conferencia titulada "Hacia una economía alternativa", el director del Banco de Doha explicó cómo la banca islámica forma parte de un sistema que valora la sociedad como un todo y que, por tanto, está mejor situada y capacitada para promover iniciativas de financiación verde (o sostenible) como el desarrollo de los recursos del agua, la sensibilización por el calentamiento global, la promoción de pequeñas empresas, así como el fomento de la participación de las mujeres.
Las acciones verdes hablan más fuerte que los principios verdes
La banca islámica está claramente muy bien situada para tener un impacto positivo sobre el medio ambiente, pero la pregunta es si estos principios verdes pueden realmente convertirse en realidad y desempeñar un papel en las finanzas islámicas. En otras ocasiones he escrito sobre la ética ecologista arraigada en el Islam, pero también sobre la falta de conocimiento de tales principios entre los musulmanes y del abismal índice de contaminación de muchos países de mayoría musulmana.
Además, no creo que los bancos de los Estados del Golfo dejen de invertir en empresas petroleras, tan perjudiciales para el medio ambiente. Así pues, la existencia de esta ética ecologista en el islam no es garantía de su aplicación, lo que significa que la banca islámica todavía tiene mucho que demostrar antes de que podamos estamparle el sello verde de aprobación.
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Arwa Aburawa es periodista independiente centrada en cuestiones ecologistas, culturales y políticas en el islam. Su blog personal: http://arwafreelance.com/