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La importancia de la lactancia materna en el islam

Para el recién nacido musulmán, la lactancia materna es un derecho

14/05/2012 - Autor: Maria Hussain / Vida halal
 - Fuente: Vida Halal
La lactancia, beneficio mútuo
La lactancia, beneficio mútuo

“Y las madres amamantarán a sus hijos dos años enteros, si desean completar la lactancia; y el progenitor deberá sustentarles y vestirles en forma honorable. A nadie se le impone una carga superior a sus fuerzas … Y si decidís encomendar a vuestros hijos a una nodriza, no incurriréis en falta siempre que os aseguréis, en forma honorable, del bienestar del niño que entregáis. Y manteneos conscientes de Dios.” (Corán 2:233)


“Y entre lo mejor de las acciones rectas que hemos ordenado al hombre está el trato bondadoso a sus padres. Con dolor le llevó su madre, y con dolor le parió; y el embarazo y su total dependencia de ella duraron treinta meses.” (Corán 46:15)


“Y si amamantan a vuestra descendencia una vez confirmado el divorcio, dadles su justa retribución; y deliberad juntos en forma honorable sobre el futuro del niño. Y si ambos veis difícil que la madre amamante al niño, haced que otra mujer lo amamante por cuenta de aquel que lo engendró.” (Corán 65:6)


“Inspiramos a la madre de Moisés: ‘Dale de mamar’” (Corán 28:7)

 

A pesar de la importancia de la lactancia materna en el islam, la baja tasa entre las mujeres musulmanas inmigradas a Occidente es alarmante. Aunque no se han realizado estudios formales, parece que la tasa de lactancia entre las musulmanas es realmente inferior a la general. Es cierto que existen musulmanas  bien informadas y conscientes de las responsabilidades que conlleva la maternidad,  y en países como Estados Unidos estas supuestas “fundamentalistas” amamantan a sus niños debajo del chador, e incluso suelen practicar el parto natural en casa. Sin embargo, las madres que amamantan a sus hijos después del primer año son una excepción. Parece que hay una actitud positiva y receptiva entre la población musulmana en general por la incorporación del biberón en los recién nacidos. No sólo no está mal visto, sino que rara vez es algo que se cuestione. Esto se debe a la falta de información sobre los beneficios de la lactancia materna, combinada con la ausencia de una red de apoyo que ayude a las nuevas madres. Quizá intervenga también el malentendido sobre el significado del destete.

Entendido en un sentido general, el destete significa el paso gradual de alimentar al bebé exclusivamente con leche materna. Esto suele suceder entre el primer y el tercer año de vida del niño.  Darle al bebé alimentos vegetales y animales antes de que incluso le salgan los dientes no era una práctica entre los primeros musulmanes. La opción habitual y recomendada en el Corán si una madre no quiere (o no puede) amamantar su bebé es el empleo de otra mujer que la suplante en la lactancia. Para el recién nacido musulmán, la lactancia materna es un derecho. Es indiscutible que dos años completos de lactancia materna proporcionan al niño beneficios de salud a largo plazo, como la prevención de infecciones de oído y alergias, así como establecen la base de confianza entre madre e hijo.
En términos coránicos, el destete es un proceso que debe aplicarse por mutuo consentimiento, con la plena intención de ambos padres que han decidido que esto es lo mejor para la familia. Pero en mis conversaciones con hermanas que habían renunciado a dar el pecho en favor de la alimentación con biberón, la sensación es de impotencia por la situación. Estas madres a menudo deseaban amamantar a su hijo, pero de alguna manera perdieron su oportunidad. Esta tragedia es causada principalmente por un sistema sanitario que poco hace para promover la lactancia materna exclusiva de los recién nacidos. En la mayoría de los hospitales, las nuevas madres recibirán muestras gratis de leche de fórmula para llevar a casa. Este es el resultado de las multimillonarias ofertas entre hospitales y empresas farmacéuticas que pagan a los médicos para promocionar sus productos. Esta práctica es altamente inmoral porque se da poca o ninguna información sobre los peligros de la alimentación con biberón.
Muchas madres musulmanas, especialmente aquellas que no hablan bien el idioma del país donde residen y, por lo tanto, no son capaces de preguntar a las enfermeras, vienen con sus bebés ya adictos al biberón. Aunque en este punto no todo está perdido, conseguir que un recién nacido vuelve a agarrarse al pecho después de haber sido alimentado con biberón, incluso sólo una o dos veces, es una gran lucha, que no puede triunfar sin la ayuda de una consejera de lactancia. Por lo tanto, la probabilidad del biberón es muy  alta entre las mujeres inmigrantes.
¿Cuántas mujeres han renunciado a dar el pecho por un sentimiento de impotencia para conseguir que el bebé succione bien, resultado de la falta de ayuda suficiente? Por eso no podemos resignarnos a que en esta situación, simplemente, "no hay ningún culpable". Algo va terriblemente mal cuando las musulmanas alimentan a sus niños con biberón debido a la falta de información, asesoramiento y apoyo. Revela, asimismo, un incumplimiento de los derechos postparto de la mujer musulmana para permanecer en reposo durante 40 días después del parto. También señala una falta fundamental de autoestima de las madres, que ya cuando los recién nacidos tiene 4 días debe acatar decisiones importantes que perjudicarán al bebé, en lugar de tomar el mando de la situación y darle la vuelta. Si el niño está rechazando el pecho, la reacción más común es intentarlo un rato, luego renunciar y darle el biberón, lo que perturbará para siempre la paz que necesita la madre y el niño en esa primera cuarentena.

Muchas mujeres musulmanas logran hacerlo durante esos días más difíciles del principio y luego renuncian a la lactancia materna después de que el bebé ni siquiera haya llegado a los 6 meses. El motivo más habitual es tener miedo de no generar suficiente leche. En este punto, una consejera de lactancia podría explicarle cómo aumentar su consumo de calorías y conseguir un descanso adecuado. Pero es raro que las mujeres musulmanas en Occidente busquen asesoramiento más allá de sus médicos, quienes a menudo no sólo no proporcionan suficiente ayuda, sino que a veces es el propio médico quien recomienda iniciar la alimentación con sólidos de bebés de 3 meses de edad.
¿Cómo podemos ayudar a que las mujeres musulmanas de hoy entiendan que Al-láh nos ha capacitado para alimentar a nuestros hijos con la leche de nuestro cuerpo? Se necesita más información, más libros sobre lactancia materna, más jutbas en las mezquitas para concienciar también a los padres y comprender plenamente el compromiso con lo que estas madres se enfrentan. También necesitan pedir (y encontrar) ayuda en grupos de apoyo a la lactancia cerca de su casa. La ayuda existe. Las mujeres que reciben asesoría adecuada suelen ser capaces de prolongar la lactancia incluso si trabajan fuera del hogar. Los recién nacidos prematuros pueden y deben ser amamantados para obtener las mejores probabilidades de vida. Incluso  las mujeres que nunca han estado embarazadas realmente pueden estimular la producción de leche materna para un niño adoptivo mediante el uso de un dispositivo especial. La capacidad para alimentar a su hijo de la mejor forma está en sus manos.


Grupos de apoyo gratuito a la lactancia materna (en España):

http://www.albalactanciamaterna.org

Información, libros y foro en:

http://www.crianzanatural.com

y www.elpartoesnuestro.es

 

Libro recomendado:

 

Carlos González: 'Un regalo para toda la vida' 

En el pecho, además de comida, el bebé busca y encuentra cariño, consuelo, calor, seguridad y atención. No se trata tan sólo de alimento, el bebé reclama el pecho porque quiere el calor de su madre, la persona más conocida para él. Por eso lo importante de dar el pecho no es solamente contar las horas y los minutos o calcular los mililitros de leche, sino el lazo de unión que se establece entre ambos y que es una suerte de continuación del cordón umbilical.

La lactancia forma parte del ciclo sexual de la mujer; para muchas madres es un momento de paz, de profunda satisfacción, de saberse imprescindible y de sentirse adorada. Es un regalo, aunque sea difícil saber quién da y quién recibe.

 

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