¿Dónde estoy? » ¡Id Mubarak!
Al-lah es generoso con sus siervos. Nos hace recordar la vida cotidiana y retornar al mundo para habitarlo de nuevo, un ciclo más, un paso más cerca del encuentro. Miramos a nuestro alrededor y vemos todos los rostros posibles de la vida, llenos de fuerza y de belleza, Alhamdulilah.
El ayuno de Ramadán es una i‘bada, una forma profunda de adoración, de oración interior que hacemos con todo nuestro ser, con nuestros cuerpos evidentes y con nuestras almas inconclusas, sostenidos en todo momento por el Aliento del Rahmán, nuestro Dios inhallable, nuestro Dios velado en nuestra visión.
El ayuno nos ha ayudado a recobrar nuestro sentir del mundo. Ha aguzado nuestras percepciones y ha refinado nuestros pensamientos. Nos ha servido para poder valorar en un sentido más cierto nuestras vidas, para poder recuperar el placer y el contento de ánimo.
Queremos compartir la alegría que todo ello conlleva, la aportación de sentido inmediato y humano.
Feliz Id de Ramadán